Sunday, February 22, 2009

The Metro Wars

El otro viernes estaba en el metro de Altamira. En Caracas Venezuela y me sorprendió la cantidad de gente que vi. Sinceramente nunca había visto tal agrupación de chimpancés y orangutanes en un espacio bajo tierra en el que sólo tienen permitido caminar (porque ni sillas hay).

Eran las 5:00 PM, por lo que todo el mundo estaba ya enfurruñado después del trabajo. Sudados, hambrientos y deseosos de llegar a sus casas a ver sus novelas o acostarse hasta el martes, (porque estamos en carnavales). Otros seguro quieren llegar a equipar sus cosas para viajar. Otros a comenzar a beber alcohol para después conducir toda la noche y matarse por ahí haciendo piques con los Tukis (villeros, malandros, negros, plasta, escoria social)

 

Tukis típicos

 

En fin, mi odisea comenzó en el momento que compré el boleto. Me dirigí a los torniquetes y después de pasarlos sin muchas complicaciones como siempre, me encontré con la primera traba que aquí llamaremos Episodio I. The Torniquetes.

Entré a la zona después de los torniquetes, donde están las escaleras. Una de ellas es eléctrica (la que sube) y la que baja es normal.

En las escaleras nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie). 
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Una vez que me dirigía hacia las escaleras para poder bajar al andén y tomar mi tren, me encontré el primer obstáculo, la gente, quienes hacían FILA, sí, leyeron bien. UNA FILA de al menos 6 metros, pero no de las filas comunes y corrientes, sino de las que se hacen en Caracas. Las que tienen personas en líneas diagonales que a la vez son oblicuas y horizontales manteniendo ángulos desiguales en cada fila y columna.

Fila para las escaleras del metro

Si bien la foto no se entiende demasiado. Se ve claramente el cometido. Hay una fila enorme de las del tipo Caracas que evita a cualquier persona que se considere pensante bajar a los andenes.

Pude pasarlo con dificultad, después de que una gorda de volúmenes descomunales me aplastara el cuerpo entero y se quejara de que no la dejo pasar. Le dije que no es que no la dejaba pasar sino que su cuerpo no correspondía con las proporciones normales de la anatomía humana funcional y que por ende no podía transitar libremente en nuestro mundo. Ella al parecer no entendió todo lo que dije pero entendió que era un insulto y simplemente se volteó y siguió intentando arroyar gente para bajar.

Después de la gorda, mi HP bajó un 25% por la forma como aplastó mi columna, dejándome sólo un 75% de mi energía vital para poder salir de aquel laberinto. Y vino el desafío más grande de este nivel. El Negro Físico-culturista.

Es increíblemente horrible la experiencia que se tiene al descubrir que le acabas de dar un codazo a un hombre que luce así:

 

Negro típico de gimnasio venezolano

 

Y este te mira con cara de que te asesinará de formas brutales de las que se ven en películas como “La vida en el Barrio: Petare”, o “Los Huele-pegas”, llamando a sus amigos y vienen todos con pistolas de calibre alto y te apuntan a distintos puntos del cuerpo, dando siempre en la cabeza, pero antes impactando en tu mandíbula, tus ojos y finalmente en tu oído. Causando una muerte lenta y dolorosa.

Pero por “suerte” ese no fue el caso. Lo que ocurrió fue que el negro era gay y me sonrió diciendo “lo siento papi” cosa que me dejó impactado. No porque sea gay, no tengo nada contra la homosexualidad. Sino por la forma tan evidente en que empezó a comerme con la mirada dirigiendo sus ojos repetidamente a mis nalgas y sonriendo cada vez más. Me asusté tanto que hice fuerza para terminar de salir. (Recordemos que en este punto aún me encontraba en las escaleras, aunque ya estaba a punto de salir de ellas). Al finalizar tenía el HP al 50%. Pero terminé la primera parte.

 

Otra perspectiva de la cola para bajar las escaleras

 

Después de mi batalla épica por bajar a los andenes me encontré con algo aun peor que la cola para las escaleras. Ya eran las 5:10 PM, haciéndome entrar en razón de que pasé 10 minutos en la cola para bajar. (Cosa que me pareció poco ya que sentí que fueron horas).

Pude movilizarme con mas libertad una vez abajo, donde las filas se hacían sólo a los lados de los andenes en las líneas de espera para el tren, entornes noté que la fila más vacía era la que se hallaba al centro. Donde habrían unas 20 personas frente de mí. Me sorprendió la rapidez con la que mi fila sobrepasó a las demás con números de 30 y hasta 40 personas las cuales se aglomeraban detrás de mí esperando el más mínimo descuido para empujarme y entrar antes. Ellos son como los droides de los separatistas en Star Wars: The Clone Wars.
Son un montón de idiotas y no piensan de forma correcta, pero son capaces de asesinar a miles de clones de la república sólo presionando un botón.

En este caso, el lado oscuro (como en las guerras clónicas) pudo ganar sobre el lado luminoso de la fuerza, porque cuando alcé la vista estaba al final de la fila sin posibilidades algunas de llegar al tren en los próximos 4 años.

Decidí entonces salir de la fila y empezar el episodio 2 de esta lucha.

 

 

Entrar al tren a las 5:20 PM (sí, leyeron bien. Estuve 20 minutos en la escalera) resulta peculiarmente difícil, sobre todo por el hecho de que hay tanta gente que en realidad tienes miedo de que te empujen a las vías. El Metro de Caracas tiene la particularidad que tienen metros como el de Nueva York y el de Londres: En el han muerto más personas de las que caben en la mirad de los vagones, y es esto lo que te hace pensar que las vías del ten son la cosa más peligrosa del mundo. Detesto a la gente que piensa que si te caes en ellas morirás electrocutado. ¿Qué tienen en la cabeza? Para morir de esa forma tendrías que tocar las dos barras metálicas de las vías a la vez, cosa que resulta difícil ya que las separa una distancia de al menos 2 metros. Si caes ahí, tampoco te atrapara un campo eléctrico del cual no podrás salir. Ya que el cuerpo humano no es un conductor muy bueno en realidad.

Pero lo más espeluznante no es caer irremediablemente en las vías. De cualquier manera sólo tienes que ir hasta el final de estas donde hay una linda escalera que puedes utilizar para no ser arrollado por el tren. Lo que da miedo es que las personas son tan brutas que te empujan literalmente contra el tren antes de que este se abra. Y aun peor es el hecho de que no deja salir a las personas que vienen dentro. Evitando aun más el que se vacíe el tren y puedan entrar ellos mismos.

Vídeo grabado por mí celular de mi intentando entrar al vagón.

Fue extremadamente difícil entrar. Y lo peor es que una vez adentro es aun más difícil permanecer ahí, entre la gente que no entiende que los trenes no fueron hechos para más de un cuarto de las personas que pueden ir sentadas; aquellos imbésiles que no seden el asiento a las personas con discapacidad; las mujeres que llevan bebés malolientes y llorones y lo peor de todo. “Los raperos del metro”. Si bien la gente tiene derecho a ganarse la vida como les plazca, y si bien el rap no es un mal género musical (porque de hecho es entretenido y algunos son buenos) y si bien cantar o en este caso rapear en el metro no está nada mal. Lo malo es que esperando encontrarte con un artista de calidad para que te distraiga de la cárcel donde te encuentras al menos el tiempo necesario para llegar tu destino. Te encuentras con esto:

Les presento a “Cindy”, La Rapera sin dientes del Metro de Caracas

 

La odio sinceramente. No sólo porque me escupió en la cara haciendo esa mierda que ella llama “Rap” sino que su aliento es peor que el de un dragón de Comódo y ella representa TODO lo que es la marginalidad e inferioridad de la que había hablado antes.

También en el metro puedes encontrarte con gente que hace discusiones políticas. Pero nada que ver con debates de los de la ONU, ni para las elecciones presidenciales en países del primer mundo (y algunos del tercer mundo. Pero eso no ocurre aquí en Venezuela). Resultan ser discusiones políticas entre dos personas de las cuales obviando sus tendencias partidistas, de las cuales obviamente sabemos cuál es más libre y mejor planteada, son un par de marginales, sucios, ignorantes, idiotas y en fin; Venezolanos típicos los dos:

Qué lindos

Una de las cosas que más me molesta es que llamen a una persona de la oposición venezolana “Escuálida”. Y peor aún, que ellos afirmen ser escuálidos. ¿Qué les pasa por la cabeza? ¿A caso saben el significado de esa palabra? Y lo peor es que en 2002, cuándo se empezó a utilizar el término, la oposición escogió como símbolo un tiburón. Haciendo alusión a una raza de ellos sin tomar en cuenta que no es “Escuálido” sino “Escualo” pero la oposición está integrada en su mayor parte por personas que no recibieron una educación de calidad sino la educación media tan bazofia que existe aquí. Y si bien la educación venezolana es de las mejores del mundo, la gente es la que no se permite a si misma recibirla de forma adecuada. Porque son los típicos que piensan que con estudiar para un examen y que después se te olvide todo, estás progresando como persona. Idiotas, la idea de ir a un colegio o una institución es para recibir cultura, la cual utilizarán el resto de sus vidas.

Mucha gente alega no tener los medios para estudiar, pero hoy en día es casi imposible no saber con cosas tan maravillosas como el Internet o la Televisión. Lástima que seamos pocos los que buscamos cosas en wikipedia por puro placer.

Y al final hemos llegado a la conclusión de que el Metro es el reflejo de a lo que ha llegado este país en los últimos 10 años.

Saquen sus conclusiones ustedes mismos.

21/02/2009

Astaroth~

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Posted by Astaroth at 04:31:17
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